
Tú tienes el control
Estás consciente todo el tiempo. Es un acompañamiento, con los ojos cerrados, en el que siempre escuchas, decides y recuerdas todo.

¿Cómo funciona?
Tú decides en todo momento: dices solo lo que quieres decir y haces solo lo que eliges. Tu atención simplemente está más concentrada que de costumbre.
Desde ahí te guío hacia un momento de tu historia que quedó guardado con una carga de dolor muy fuerte y que hoy sigue actuando sin que te des cuenta.
Te guío hacia la escena que quedó guardada con carga. Sí vas a volver a sentirlo, y por eso te acompaño mientras lo atraviesas.
Ahí se suelta: con llanto, con enojo, o simplemente viendo lo que pasó y sintiéndolo una vez completa. Esa es la parte que llevabas años esquivando.
Cuando la carga sale queda un espacio, y ahí colocamos un recuerdo tuyo de seguridad, de calma o de alegría, según lo que necesites. Ese recuerdo se aterriza en una imagen concreta, y esa imagen es la que puedes traer al presente cada vez que te haga falta.
Hay recuerdos que se quedan hasta que los atraviesas. Aquí los atraviesas una vez, en compañía, para poder soltarlos.